Gsús Bonilla

Gsús Bonilla lleva años jugándosela con el diagnóstico de lo difícil, es decir, la huida del lugar común donde la mal llamada poesía proletaria parece haberse convertido en la mala conciencia del capitalismo y sus mecanismos tan poco simbólicos de dominación: la cárcel de la pobreza, el estigma de las clases humildes y la invisibilidad de los débiles. Gsús Bonilla, eso ya lo sabéis, es uno de los tipos más honestos y dignos de la república de las afueras, una consciencia básica como lo es su poesía de la reconstrucción crítica del porvenir.

Juan Carlos Mestre

Gsús Bonilla lleva años jugándosela con el diagnóstico de lo difícil, es decir, la huida del lugar común donde la mal llamada poesía proletaria parece haberse convertido en la mala conciencia del capitalismo y sus mecanismos tan poco simbólicos de dominación: la cárcel de la pobreza, el estigma de las clases humildes y la invisibilidad de los débiles. Gsús Bonilla, eso ya lo sabéis, es uno de los tipos más honestos y dignos de la república de las afueras, una consciencia básica como lo es su poesía de la reconstrucción crítica del porvenir.

Juan Carlos Mestre